Cucurbitáceo: m. Dícese de las plantas angiospermas dicotiledóneas de tallo sarmentoso, por lo común con pelo áspero, hojas sencillas y alternas, fruto carnoso y semilla sin albumen… ¡Una auyama carajo! El otoño es la época de los cucurbitáceos y con la llegada del frío, una sopita caliente y picante resulta reconfortante.
Las especias utilizadas para esta cremita de auyama son conocidas por sus virtudes afrodisiacas, hecho comprobado personalmente. El jengibre, anís estrellado, canela, cardamomo y clavitos de olor son aromas fuertes, calientes y picantes que harán de un plato común una experiencia excitante.
1 auyama pequeña
1 cebolla en rodajas
1 zanahoria
1 pedacito de jengibre (1,5 cm)
1 clavito de olor
1 palito de canela
1 semilla de cardamomo
Una cucharadita de crema de leche (opcional)
Copitos de ají picante (opcional)
Sal y pimienta al gusto
Corta la auyama en trozos y pélala, es más fácil realizarlo en ese orden por la dureza de la cáscara. Realiza la misma operación con la zanahoria y con el jengibre.
En una olla pon la zanahoria, la auyama, la cebolla, el jengibre y las especias. Si no cuentas con tanta variedad en tu cocina, puedes utilizar simplemente la canela, el clavito de olor y remover cielo y tierra para conseguir el jengibre que es lo que le da más sabor al plato.
Agrega 5 tazas de agua para cubrir las legumbres, salpimienta al gusto y pon a hervir a fuego moderado durante 15 minutos. Comprueba la textura de las legumbres antes de bajar la olla del fuego, retira la canela, el cardamomo, el clavito de olor y la estrellita de anís. Con un cucharón saca las legumbres de la olla y ponlas en la licuadora. Agrega un poco del caldo y licúa. Sigue agregando el caldo poco a poco hasta obtener la textura deseada.
Se trata de una receta simple pero bien condimentada. Sirve y decora con una cucharadita de crema de leche y con unos copitos de ají picante, con moderación por supuesto, conservando el entusiasmo para más tarde.
Bon appetit!



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