Ingredientes (4 personas):
5 tomates
1 pimentón
3 calabacines verdes
1 berenjena
1 cebolla
2 dientes de ajo
Curry al gusto
Paprika picante
Aceite de oliva
1,5 tazas de arroz (integral)
1 ramita de cebolla larga
2 cucharadas de aceite de
ajonjolí (o cualquier otro)
3 cucharadas de salsa de soya
Paprika no picante
Qué terrible
regresar de vacaciones, encontrar la nevera vacía, la plantica de orégano agonizante,
la pila de correo con la declaración fiscal, los millones de e-mails por
contestar y la depresión post-vacacional.
Qué terrible reencontrarse con aquellas tediosas labores necesarias a
una buena higiene de vida: hacer compras, hacer el aseo, lavar los platos.
Fíjense bien: la cocina no está entre estas últimas, para mí la cocina no es
una labor tediosa. Esta vez regresamos
cargados de Bretaña con una bolsita de verduras frescas: cebollas, calabacines,
tomates y ajo del huertico de los suegros. Así se me dio por hacer la famosa ratatouille
francesa, eso sí, con un toque hot: jengibre, curry y paprika hot, hot hot.
Comienza por
cocinar el arroz a la francesa, no por pereza (crónica desde que llegué de
vacaciones), sino porque este tipo de cocción permite obtener un arroz bien
sueltico. Llena una olla con abundante agua, agrega el arroz (bio e integral)
cuando esté hirviendo y déjalo cocinar por 15 minutos. Prueba la cocción y escúrrelo
con el colador. No le agregues sal
durante la cocción ya que en el paso siguiente agregaremos la salsa de soya,
que es de por sí bien salada.
Pica finamente la
cebolla, corta en rodajas los calabacines y en cuadritos la berenjena y el
pimentón. Sofríe los ingredientes según su
tiempo de cocción. Primero la
cebolla, unos minutos más tarde la berenjena y el pimentón y por último los
calabacines. Cubre y déjalo sofreír durante 10 minutos. Pica finamente los
tomates, agrégalos a las verduras y deja cocinar otros 10 minutos. Salpimienta,
condimenta con curry y paprika hot, hot hot. Machaca en un mortero los dos
dientes de ajo y 1,5 cm2 de jengibre e incorpóralos a las verduras
antes de apagar el fuego. La tardía incorporación de estos dos últimos
ingredientes es indispensable. En efecto, si lo agregas al principio de la cocción
los sabores tienen tendencia a atenuarse. Eso me lo enseñó Krista, una antigua
amiga sueca.
Mientras se
cuecen las verduras fríe el arroz. Pon a calentar 3 cucharadas de aceite de ajonjolí
en una sartén a fuego alto, agrega la cebolla larga finamente picada. Cuando el
aceite esté bien caliente agrega el arroz y sofríelo sin dejar de removerlo,
sino se te quema. Agrega una cucharadita de paprika, 2 cucharadas de salsa de
soya, ½ cucharadita de salsa nước
mắm y sigue sofriendo. Baja el fuego y déjalo
cocinar hasta que quede bien tostado y se forme el famoso cucayo que amamos
tanto los costeños. Tuve la mala idea de
cocinar el arroz con sal, por un reflejo salino característico de la costa, el
arroz me quedó entonces salao, lo cual pude embarajar con la ratatouille que me
quedó bien picantica y condimentada pero sin sal. Les aconsejo entonces no salar el arroz y un
poco la ratatouille, para evitar pasar bochornos.
La ratatouille es un plato que puede también servir de acompañamiento para carnes y pollo. En mi caso, se me antojó un platico vegetariano.

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